El dinero generado por el deporte profesional en general y por los deportistas difícilmente llega a reinvertirse en acciones que fomenten la práctica del deporte base, entendido como una acción de responsabilidad social e interés general. Es justo aquí donde queremos centrar nuestras acciones.
La filosofía de actuación será siempre la acción directa allí donde sea necesaria. Un punto importante en el desarrollo de EMVIPI es la política de no entregar dinero para acciones o programas de ayuda. Esto quiere decir que todas las acciones se controlarán hasta llegar al receptor de las mismas. Se buscará siempre un rendimiento superior al gasto realizado. Para evitar así la sombra de la posible sospecha que siempre surgen sobre las subvenciones oficiales.
Hoy en día, cuando hablamos de deporte, quizás no limitamos al deporte espectáculo, a las grandes ligas profesionales de fútbol y baloncesto, a los Juegos Olímpicos, vueltas ciclistas, campeonatos de Mundo ... Casi nunca nos acordamos del DEPORTE con mayúsculas. Y sin embargo éste es el de más participantes y el que mayor arraigo tiene en la sociedad: la práctica de actividades físicas y deportivas de base o la actividad que se realiza para divertirse, como ocio, para procurar bienestar, o mejorar la salud física o psíquica.
Igualmente esta práctica produce carencias y desigualdades, si no se canaliza positivamente su influencia hacia la juventud a partir del aumento del consumo del producto deporte en los parámetros de oferta, demanda y lucro que éste genera. Incluso el deporte en su vertiente económica y mercantil, está perdiendo algunos de los valores positivos inherentes a su práctica de tipo social, cultural, educativo y de salud. Esta faceta del deporte es la que más preocupa a la Fundación EMVIPI.
El DEPORTE puede ser un vehículo de educación, que conlleva por definición el aprendizaje y la aplicación de una serie de valores y compromisos, que ayudan al desarrollo de las personas, además de ser un fenómeno cultural, medio de comunicación y expresión del ser humano, al servirle para integrarse en la sociedad y desarrollarse en ella con principios y ética.
La fundación desarrolla su línea de actuación, en cumplimiento de su misión y de acuerdo con lo establecido en los Estatutos. Su estrategia es ser un referente eficaz en el desarrollo de diferentes programas sociales, destinados a entidades que desarrollen actividades coincidentes con nuestros fines, teniendo como vinculo la práctica deportiva en diferentes modalidades. Estos proyectos se desarrollarán en colaboración directa con entidades deportivas sin ánimo de lucro.
Los principios que inspiran tanto la acción como los proyectos de la Fundación se pueden sintetizar en “atención al ciudadano, confianza recíproca, delegación de la responsabilidad y obligación para con la sociedad”.
La Fundación desarrolla actualmente su actividad en un contexto de ámbito nacional, sin excluir en una segunda fase su desarrollo a nivel internacional. La creciente globalización debe permitir un trabajo en conjunto con diferentes actores, ideologías y culturas, con el fin de potenciar la tolerancia y el enriquecimiento mutuo entre colectividades distintas.
La transmisión conjunta y dinámica de valores pasa a ser la base de los principios rectores de la filosofía de la fundación.
Por otro lado, la fundación se propone difundir un mensaje de compromiso, responsabilidad, de participación dentro de la sociedad, que fomente la identificación de los ciudadanos con su entorno social. Seguimos el lema de “la propiedad obliga”, que implica un deber de devolución de beneficios a la sociedad por parte de las empresas, implementando proyectos de Responsabilidad Social Compartida.
Por último, la fundación se propone poner en práctica una política de colaboración, buscando por tanto el encuentro y desarrollo de iniciativas privadas y públicas con otras fundaciones cívicas, obteniendo las sinergias adecuadas en pro de fomentar nuestra misión.


